Los problemas sociales, por su complejidad, no pueden ser atendidos desde una perspectiva unidimensional y disciplinaria, sino que requieren de un esquema de pensamiento multi, inter y transdisciplinario que articule a los distintos campos de conocimient


    COMPLEJIDAD, EDUCACIÓN, CURRICULO Y CULTURA

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    agustin reyes

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    COMPLEJIDAD, EDUCACIÓN, CURRICULO Y CULTURA

    Mensaje  agustin reyes el Miér Ene 18, 2012 12:41 am

    COMPLEJIDAD, EDUCACIÓN, CURRÍCULO Y CULTURA
    AGUSTIN REYES LEMUS
    RECAPITULACIÓN DEL CURSO

    Para comprender los alcances del paradigma de la complejidad y sus implicaciones en el terreno educativo y otros ámbitos de la actividad humana, vamos a revisar el tema del pensamiento clásico y el desarrollo de la ciencia moderna, temas que llevamos a debate durante el curso a partir de la estrecha relación que estos dos temas mantienen entre si dado el problema que involucra a ambos; cuando hablamos de problema, nos referimos al fuerte cuestionamiento del que han sido objetos por los límites y alcances difusos que presentan como alternativas para un desarrollo histórico y social

    Para abordar el problema de los límites fue necesario ubicar dichos temas dentro de un modo histórico del desarrollo humano, en el que a diferencia de otros modos anteriores se caracteriza por la forma incesante de producir objetos, bienes culturales y elementos morales. Este modo histórico, tiene sus orígenes propiamente en el siglo XV y paulatinamente se desarrollo basándose en tres principios.

    Principio de la construcción del conocimiento
    Principio de la posibilidad del conocimiento (¿es posible o no es posible el conocimiento?)
    Principio del límite, ¿puede el hombre conocerlo todo?

    De los principios anteriores surgieron las posibilidades para el nacimiento de la ciencia, práctica social entendida también como una expresión cultural propia de la época que algunos autores definen como racionalidad clásica.

    Durante cinco siglos, esta forma de pensamiento y de actividad cultural se consolidó y contribuyó en la formación de sociedades que se vieron involucradas bajo un modo cultural homogeneizante, sin embargo, a principios del siglo XX, en el seno del propio auge comenzaron a aparecer incógnitas que no serían resueltas y a plantearse otras posibilidades para relacionar al hombre con el conocimiento.

    De por sí, desde sus orígenes, la ciencia mostró ciertos límites, sobretodo al intentar construir explicaciones contundentes acerca de la existencia de dios. La ciencia ni se avocó a aclarar tal tema ni puede dar explicaciones; en el caso de algunos filósofos que intentaron hacerlo, perdieron el ámbito de su racionalidad y debieron acudir a los ámbitos religiosos. De ese modo quedó claro que la ciencia enfrentaba los límites muy demarcados por sus propios ámbitos de acción.

    Otro límite importante de la ciencia surge cuando se intenta comparar el conocimiento científico con el saber popular; éste último demuestra ser funcional y no observa la necesidad de demostrarse de manera rigurosa, en tanto que el científico no puede ir mas allá de los límites que le impone la comprobación. El saber cotidiano se ha legitimado en la práctica mientras que el conocimiento científico se ha legitimado en la teoría.

    Un error clásico de las ciencias sociales tiene que ver con que en el siglo XVIII, intentaron copiar metodologías de las ciencias naturales para abordar problemas de índole muy particular. La dificultad provocada por estas prácticas aplicadas a objetos de estudio tan diferentes, hizo notable el error y los límites que imponía el copiar metodologías.

    Con un cúmulo de errores y límites cada vez mas claro, durante la primera mitad de siglo XX se hizo evidente la necesidad de una nueva racionalidad. En estas fechas ya se hablaba de una crisis de la racionalidad moderna cuyo impacto principal ocurría en los límites del conocimiento.

    En este periodo de crisis, la figura de Thomas S. Kuhn resultó primordial al proponer lo que mas tarde sería reconocida como “teoría de los paradigmas”. A través de sus conclusiones, clarificó que las formas de producir conocimiento tiene una relación directa con el desarrollo histórico social y que los modelos explicativos y generadores de conocimiento llegan a un momento en el que dejan de responder a las grandes incógnitas de la humanidad. Kuhn no solo evidenció la crisis del paradigma positivista sino que observó la necesidad de una alternativa a la cosmovisión objetivista y cosificadora dominante de la época.

    La posibilidad de otros paradigmas intensifico la crítica sobre formas de investigación de corte analítico, así se evidenció el diseño tradicionalmente bipolar (negro, blanco, bien, mal) y se trastocó la cultura de operativizar el método científico de investigación cuyos resultados seguían anclados al origen judeocristiano y continuaban dando forma al cientificismo a través del positivismo.

    El desarrollo de la física cuántica puso en crisis el campo de las ciencias clásicas al agregar el principio de incertidumbre frente al tradicional determinismo. En el terreno de las ciencias sociales, la Escuela de Frankfurt propuso la teoría crítica de la sociedad, posteriormente, desde las posiciones críticas Jürguen Habermas desarrolló la lógica comunicativa con la que puso en crisis a la lógica instrumental al sustentar la regularización sistémica y la singularidad de la persona.

    La lógica comunicativa pretendió entender y comprender los sentidos y significados de las acciones y los actores sociales consolidados desde el interaccionismo simbólico y las posiciones microsociológicas. Los modelos teóricos de los sociocríticos reflejan las lógicas mientras que la lógica instrumental siempre mantuvo una fijación por la medida, y un privilegio por los modelos experimentales.

    Partiendo de la teoría de los paradigmas, Edgar Morin hizo una contribución muy importante en el último tercio del siglo XX; con argumentos sólidos logró desarrollar una opción diferente para transformar la visión científica tradicional y construir una concepción diferente de nuestro mundo físico, biológico y cultural. De manera genial Morin propuso una nueva mirada donde es posible reencontrarnos desde nosotros mismos y avanzar en una dirección ética necesaria.

    El autor enunció la palabra complejidad como concepto fundamental y clave para avanzar en un nuevo sentido sobre éste término que, como él mismo señalaba, “no tiene una herencia noble ni en el ámbito filosófico ni en el científico”. El ejercicio creativo y filosófico de Morin logró resignificar un término prácticamente en desuso, cuyo origen lo mantenía fuertemente arraigado al significado de lo difícil, lo incomprensible.
    La palabra complejidad prácticamente reformulada entró al centro del debate filosófico como categoría clave de un nuevo sistema conceptual, concepto sólido y capaz de oponerse a la visión tradicional de la ciencia y del pensamiento clásico para poner en serio cuestionamiento a los paradigmas de la tradición mecanicista, simplificadora y ordenadora.

    Pero asumirse en una nueva visión no era cuestión sencilla pues esto implicaba transformar el mismo pensamiento y para ello era necesario recorrer un camino largo y progresivo, pero posible y necesario. El propio Morin afirma que “desarrollar el pensamiento complejo, es pertinente y viable, dado que es posible desarrollar la facultad para dialogar y negociar con la realidad, atendiendo a la necesidad de reintegrar los principales planteamientos de los paradigmas ordenadores sin llegar a lo mutilante y lo determinista”.

    Con el paso de los años, el cuerpo conceptual que acompaña al de complejidad, se ha consolidado como paradigma del pensamiento humano que parte de 4 principios para entender, comprender y asumirnos en la realidad:

    1. Dialógico. Implica el necesario reconocimiento del otro y la necesidad de negociar con él en igualdad de condiciones y circunstancias; reconocer la necesidad de lo otro
    2. Hologramático. Trata de recuperar todos los conocimientos posibles. Exige que el recorrido de cada mirada esté contemplando a todas y cada una de las partes. Exige que el sujeto o grupo no sean estáticos, exige el movimiento de enfoque.
    3. Recursividad. Reconoce que todas nuestras acciones no tienen un solo sentido, lo que hacemos tiene consecuencias sobre lo que involucramos con nuestras acciones y sobre nosotros mismos
    4. Rizomático. Viene a ser como la raíz del árbol. Las raíces están interconectadas, todas nuestras acciones tienen que ver con todo.

    A grandes rasgos, Morin propuso los principios para atender los grandes retos planetarios, destacando que es necesario abandonar el contenido propio de los programas curriculares, cambiar de nivel, ir hacia el plano paradigmático y tomar los principios esenciales del pensamiento complejo como fuente de la enseñanza. Ante la dinámica determinista de las ciencias se hace necesario reconocer la influencia que tienen los paradigmas sobre las propias ciencias; influencia bien argumentada por Thomas Kuhn (1962).

    Si bien, el paradigma de la complejidad no partió de un método específico como en el caso de la ciencia tradicional, este asunto no ha pasado por alto; el mismo Morin ha trabajado incesantemente en el desarrollo del pensamiento complejo; en algunos ensayos que publicó a lo largo 12 años; entre 1976 y 1988, aportan valiosos argumentos a modo de diálogos para quienes se interesan en desarrollar el método complejo.






    COMPLEJIDAD Y EDUCACIÓN

    Desde los principios epistemológicos de la complejidad la investigación educativa se ha visto beneficiada con elementos que le permiten oponerse a la argumentación dominante, con un discurso crítico, constructivo, una praxis fundamentada y emancipadora. Ante los fenómenos complejos que surgen en el entramado de la realidad educativa, se empiezan a construir los elementos necesarios para desarrollar un pensamiento complejo capaz de atender la pluralidad de modalidades, métodos y diseños de investigación, para enlazarlos ante la simbiosis homogeneidad-diversidad.

    En diferentes contextos se observa cómo nuevas visiones se empiezan a agregar para atender la cuestión educativa (La lógica difusa, El tercio inconcluso, Los niveles de la realidad y El entramado transdisciplinar de la complejidad). Con estas nuevas visiones, los modelos de investigación pueden atender a nuevos componentes de interés.

    • Frente a la explicación se emplea la comprensión
    • Frente al apriorismo, la emergencia
    • Frente a la acotación disciplinaria, la multirreferencialidad
    • Frente el método, los sentidos y significados de las acciones
    • Frente a la generalización, el caso


    Si bien la alternativa ya se construye, también es necesario reconocer que en el ámbito educativo hay una fuerte tradición de investigadores que recurren a los modelos emancipatorios como respuesta a los tiempos de crisis. Conciben al acto educativo como fuente natural del error y como causa de las crisis sociales; aunque estos representan un sector minoritario que se opone al desarrollo oficialista, sin embargo su discurso resulta mayormente molesto y no menos tramposo ni artificioso que el oficial.

    La investigación educativa crítica que se opone a este modelo, como ya dijimos, ha sido minoritaria y poco trascendente, más bien adeuda un discurso sólido y una ruptura real con el dato empírico, en todo caso se ha mostrado incapaz de aportar elementos para el razonamiento y la constatación del hecho.


    EL CURRICULUM DESDE LA COMPLEJIDAD

    Como alternativa para la investigación educativa y el desarrollo curricular, desde el pensamiento complejo se han desarrollado algunas propuestas. En 1999, la UNESCO publicó en Paris, Francia un documento denominado “los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, elaborado por Edgar Morin y enriquecido por varios expertos de diferentes institutos y universidades del mundo. El objetivo del documento fue integrar una serie de propuestas para que los países orientaran las reformas necesarias para la educación del futuro.

    En el documento, la educación se concibe como “una gran fuerza del futuro” y como uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio necesario. Los cambios educativos permitirán derribar las barreras tradicionales, volver a unir lo que ha estado separado, reformar políticas y programas educativos para el largo plazo; de ahí lo importante de los saberes propuestos.

    Los siete saberes necesarios propuestos Morin se han vuelto fundamentales, para sustentar los nuevos principios educativos que promueve la UNESCO y para fundamentar, una visión crítica sobre la educación. De este modo, los alcances del texto van más allá de ser solo sugerencias para que los distintos gobiernos puedan orientar reformas para mejorar sus políticas educativas. El documento expone de manera plenamente justificada los vicios y errores que han mantenido subordinado el hacer científico y en consecuencia en la educación, de este modo, mas que una propuesta de reformas, se convierte en un punto de vista crítico fundamental para la búsqueda de nuevas alternativas que sin duda transformarán la visión tradicional sobre la ciencia, la política educativa y el contenido educativo y curricular.

    Desde los principios del pensamiento complejo y partiendo de los siete saberes ya citados, han empezado a construirse diversas propuestas interesantes para atender la cuestión educativa y proponer una postura crítica ante los modelos educativos aplicados en gran cantidad de países que no se han librado de la herencia determinista y continúan reproduciendo esquemas de un pensamiento tan severamente cuestionados hoy en día.

    Nicolás Malinowski, un destacado crítico de los sistemas educativos aclara cómo las ciencias de la educación se han apropiado del problema educativo, dejando fuera cualquier aporte proveniente de otros campos del pensamiento. Argumenta que una alternativa educativa, debe romper dicha tradición y construirse a partir de nuevas concepciones surgidas desde el plano de los paradigmas, de ahí la importancia de la trinidad conceptual complejizante autoorganización- recursividad-hologramía.

    Malinowski afirma que ya no es viable aislar los fenómenos del sistema, tampoco establecer barreras disciplinarias, pues esto solo conlleva al fortalecimiento de las disciplinas. Se requiere superar la tradición occidental que legitima las ciencias y las disciplinas e intenta crear con ellas, una estructura jerárquica. Con gran claridad expone cómo la crítica desde el plano paradigmático permitió a Edgar Morin proponer los siete saberes necesarios para la educación del futuro, generando una verdadera revolución del pensamiento.

    Otro argumento de peso, empleado por Malinowski se sustenta en Morin, y refiere a la hiperparcelación, cuyas consecuencias son la aceleración de los eventos y la globalización de mundo, caracterizada por la irrupción a gran escala de lo superficial y su pronto paso hacia la obsolescencia. Este argumento queda expuesto de manera muy ligera pero es claro y contundente.

    Malinowski aporta elementos para la atender la cuestión curricular, a partir de algunas “pistas”, como él les llama, y algunos argumentos muy generales. En lo general, la propuesta no llega a trastocar de fondo los modelos educativos estandarizados a nivel mundial, pero propone cómo adecuar las prácticas de enseñanza con gran creatividad aún sin cuestionar la base de competencias.

    En otro trabajo de investigación, Nicolás Malinowski parte del programa “Pedagogía Alternativa para Transformar el Sistema Educativo”, allí se muestra un esfuerzo interesante para recuperar los espacios extra-universitarios como ámbitos fructíferos donde se da de manera significativa una relación dialógica entre los estudiantes y se desarrolla una dimensión simbólica que fortalece su sentido de pertenencia y desempeño académico. Las conclusiones de esta investigación y el proceso metodológico aplicado, logran impactar el ámbito académico y administrativo de las instituciones.

    Con los resultados de su investigación deja claro que la vida estudiantil y la realidad de las instituciones de educación universitaria se extienden más allá de lo que tradicionalmente se concibe en los lineamientos académicos formales. Al poner en discusión los espacios extraescolares, el autor muestra de manera práctica una forma de hacer investigación y de encontrar soluciones a los problemas cotidianos en las escuelas, cuyo origen a veces puede estar en otros espacios poco identificables; a estos espacios extra-universitarios llega con gran profundidad a través de una mirada y una estrategia compleja.

    El proceso de investigación aplicado demuestra cómo en la medida que se articulan tres principios del pensamiento complejo (dialógico, recursivo y hologramático) se genera un ámbito de inteligibilidad y se integra una nueva dimensión al término denominado Afiliación, llevándolo mas allá del terreno experiencial

    La base de su estrategia de investigación son los trabajos de Alain Coulon, profesor de la universidad “Saint-Denis de Paris Francia, pero Malinowski logra llevar al terreno de la discusión el término “Afiliación Estudiantil” propuesto por aquel. Con una actitud modesta, Malinowski considera que es necesario ampliar el término “afiliación”, ir más allá de la experiencia estudiantil que concibe Coulon, propone incorporarle las dimensiones simbólicas que también constituyen el ser del estudiante; propone un énfasis especial en las actividades extraescolares que son generadoras de importantes elementos simbólicos; abordarlas desde una perspectiva complejizante.

    Este es un interesante ejercicio de aplicación de la visión compleja a una situación problemática de la educación universitaria, en el que Malinowski retoma de manera básica los planteamientos de Coulon, pero coincide más con el punto de vista agudo y crítico de Romainville; de éste último retoma la posibilidad de que el fracaso sea potenciado por una débil Afiliación.

    Con los ejercicios anteriores queda claro que aplicar la complejidad a situaciones educativas demanda de un ejercicio de inteligibilidad capaz de vincular la hologramía con los principios dialógicos y recursivos. Es aquí donde se vuelve pertinente la rejilla de análisis como principio de un razonamiento complejo y como elemento que sienta las bases para partir del principio hologramático como nodo para la integración de nueva dimensión, la de estrategias de estudio.

    COMPLEJIDAD Y CULTURA (Por falta de tiempo, este tema que aborda el Dr. Pedro Cortés, lo integro por la mañana)

      Fecha y hora actual: Mar Oct 17, 2017 8:21 am