Los problemas sociales, por su complejidad, no pueden ser atendidos desde una perspectiva unidimensional y disciplinaria, sino que requieren de un esquema de pensamiento multi, inter y transdisciplinario que articule a los distintos campos de conocimient


    LOS 7 SABERES NECESARIOS PARA LA EDUCACIÓN DEL FUTURO

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    LUCÍA RAMÍREZ

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    LOS 7 SABERES NECESARIOS PARA LA EDUCACIÓN DEL FUTURO

    Mensaje  LUCÍA RAMÍREZ el Mar Nov 01, 2011 3:21 pm

    LOS SIETE SABERES NECESARIOS PARA LA EDUCACIÓN DEL FUTURO
    EDGAR MORÍN

    MARÍA LUCÍA RAMÍREZ MIRANDA
    En la actualidad nos enfrentamos a un futuro incierto, por lo que la educación debe plantearse en torno a diversos saberes, tomando en cuenta que el desarrollo de la inteligencia es inseparable del de la afectividad, y es algo que se había dejado de lado.
    I. En la educación para el futuro se requiere de reconocer un principio de incertidumbre racional; con una contante vigilancia autocrítica, de lo contrario, la racionalidad se arriesga permanentemente a caer en la ilusión racionalizadora; es decir que la verdadera racionalidad no es solamente teórica ni crítica sino también autocrítica. Manteniendo el papel mediador de nuestras ideas.
    Lo inesperado nos sorprende porque nos hemos instalado con gran seguridad en nuestras teorías, en nuestras ideas y, éstas no tienen ninguna estructura para acoger lo nuevo. Lo nuevo brota sin cesar; nunca podemos predecir cómo se presentará, pero debemos contar con su llegada, es decir contar y estar al pendiente de lo inesperado.
    II. Para que un conocimiento sea pertinente, la educación deberá evidenciar el contexto; por lo que hay que ubicar las informaciones y los elementos en su contexto para que adquieran sentido. Considerar lo global (las relaciones entre todo y partes); es el conjunto que contiene partes diversas ligadas de manera inter-retroactiva u organizacional, de esa manera, una sociedad es más que un contexto, es un todo organizador del cual hacemos parte nosotros.
    Por otro lado las unidades complejas, como el ser humano o la sociedad, somos multidimensionales; el ser humano es a la vez biológico, psíquico, social, afectivo, racional. La sociedad comporta dimensiones históricas, económicas, sociológicas, religiosas; por lo que el conocimiento pertinente debe reconocer esta multidimensionalidad e insertar allí sus informaciones; así mismo el conocimiento pertinente debe enfrentar la complejidad, hay complejidad cuando son inseparables los elementos diferentes que constituyen un todo.
    Debemos incentivar la percepción de lo global, ya que el debilitamiento de la percepción de lo global conduce al debilitamiento de la responsabilidad (cada uno tiende a responsabilizarse solamente de su tarea especializada) y al debilitamiento de la solidaridad (ya nadie siente vínculos con sus conciudadanos).
    III . La educación del futuro deberá ser una enseñanza primera y universal centrada en la condición humana; todo desarrollo verdaderamente humano significa desarrollo conjunto de las autonomías individuales, de las participaciones comunitarias y del sentido de pertenencia con la especie humana.
    La educación del futuro deberá velar por que la idea de unidad de la especie humana no borre la de su diversidad, y que la de su diversidad no borre la de la unidad.
    También la educación debería mostrar e ilustrar un camino con las múltiples facetas del humano: el destino de la especie humana, el destino individual, el destino social, el destino histórico, todos los destinos entrelazados e inseparables. Así, una de las vocaciones esenciales de la educación del futuro será el examen y el estudio de la complejidad humana. Ella conduciría a la toma de conocimiento, esto es, de conciencia, de la condición común a todos los humanos, y de la muy rica y necesaria diversidad de los individuos, de los pueblos, de las culturas, sobre nuestro arraigamiento como ciudadanos de la Tierra.
    IV . La educación del futuro debe trabajar en la era planetaria para la identidad y la conciencia terrenal.; es necesaria una noción más rica y compleja del desarrollo, que sea no sólo material sino también intelectual, afectiva y moral; por lo que la reforma del pensamiento se ha vuelto vital.
    Cada uno puede y debe, en la era planetaria, cultivar su poli-identidad permitiendo la integración de la identidad familiar, de la identidad regional, de la identidad étnica, de la identidad nacional, religiosa o filosófica, de la identidad continental y de la identidad como planeta tierra.
    Se requiere salvar la unidad humana y salvar la diversidad humana. Desarrollar nuestras identidades concéntricas y plurales; la de nuestra etnia, la de nuestra patria, la de nuestra comunidad de civilización, en fin, la de ciudadanos terrestres.
    Estamos comprometidos con la humanidad planetaria, civilizar y solidarizar la Tierra; transformar la especie humana en verdadera humanidad se vuelve el objetivo fundamental y global de toda educación, aspirando no sólo al progreso sino a la supervivencia de la humanidad, la conciencia de nuestra humanidad en esta era planetaria nos debería conducir a una solidaridad y a una conmiseración recíproca del uno para el otro, de todos para todos.

    V . La historia de la humanidad está plagada de eventos inesperados y el futuro es evidentemente incierto; por lo que hay que aprender a enfrentar la incertidumbre puesto que vivimos una época cambiante donde los valores son ambivalentes, donde todo está ligado. Es por eso que la educación del futuro debe considerar las incertidumbres ligadas al conocimiento.
    La ecología de la acción no lleva a tener en cuenta su propia complejidad, es decir, riesgo, azar, iniciativa, decisión, inesperado, imprevisto, conciencia de desviaciones y transformaciones.
    La respuesta a las incertidumbres de la acción está constituida por la buena elección de una decisión, por la elaboración de una estrategia que tome en cuenta las complejidades inherentes a sus propias finalidades, que en el transcurso de la acción pueda modificarse en función de los riesgos, informaciones, cambios de contexto y que pueda considerar su anulación si tomara un curso nocivo. La estrategia, como el conocimiento, sigue siendo la navegación en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas.

    VI . El problema de la comprensión se ha vuelto crucial para los humanos. Y por esta razón debe ser una de las finalidades de la educación para el futuro. Es la misión espiritual de la educación, enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.
    Los obstáculos de la comprensión son múltiples y los más graves son: el egocentrismo la autojustificación, la autodecepcións, y la venganza entre otras; arraigadas de manera indeleble en el espíritu humano que no se pueden arrancar pero que se pueden y se deben superar.
    La ética de la comprensión es un arte de vivir que nos pide en primer lugar, comprender de manera desinteresada, pide un gran esfuerzo ya que no puede esperar ninguna reciprocidad, nos pide comprender la incomprensión, la comprensión hacia los demás necesita la conciencia de la complejidad humana.
    La comprensión es a la vez medio y fin de la comunicación humana. El planeta necesita comprensiones mutuas en todos los sentidos. Dada la importancia de la educación en la comprensión a todos los niveles educativos y en todas las edades, el desarrollo de la comprensión necesita una reforma planetaria de las mentalidades; esa debe ser la labor de la educación del futuro.
    VII . La concepción compleja del género humano comprende la tríada individuo - sociedad - especie, de donde surge nuestra conciencia y nuestro espíritu propiamente humano; esa es la base para enseñar la ética del género humano.
    Individuo y Sociedad existen mutuamente; la democracia permite la relación rica y compleja individuo – sociedad, donde los individuos y la sociedad pueden entre sí ayudarse, desarrollarse, regularse y controlarse; la democracia necesita tanto conflictos de ideas como de opiniones que le den vitalidad y productividad.
    La expansión y la libre expresión de los individuos constituyen nuestro propósito ético y político para el planeta; ello supone a la vez el desarrollo de la relación individuo - sociedad en el sentido democrático, y el desarrollo de la relación individuo – especie, en el sentido de la realización de la Humanidad; es decir que los individuos permanecen integrados en el desarrollo mutuo.

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